Yo soy Dartanian Petro

Gonzalo Osorio Toro -Columnista RJ
Gonzalo Osorio Toro -Columnista RJ
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Estoy seguro de que si a Gustavo Petro le dieran un golpe de estado como el que le dieron a Salvador Allende, Petro, al igual que el presidente chileno en la casa de la moneda, moriría solo en la casa de Nariño, pues el fascismo colombiano no lo dejaría vivo, y él por el amor que le tiene a su patria, no buscaría huir. Petro ha tenido que defenderse solo, de la infamia y la calumnia, ante lo cual la bancada del Pacto Histórico permanece cantando Los sonidos del silencio de Paul Simon. Ernesto Samper tuvo como escudero a Serpa, quien salía a diario cual mosquetero, a defenderlo, de los ataques y las intentonas de golpe. En Venezuela, Dios dado Cabello es el Dartanian de Maduro, y todos los días se le tira hasta al tren, en defensa de su presidente, pero en Colombia, la bancada del Pacto ante los ataques de la oposición de clama el poema “Patria te adoro en mi silencio mudo”. Los ataques insensatos, histéricos y burdos del desteñido Polo Polo, la mascota J P Hernández, La vaga María Fernanda Cabal, el lunático David Luna, el ratón Miguelito Turbay, y la prepaga prensa colombiana, no recibe ninguna respuesta de ningún miembros de la bancada del Pacto, y Petro, cual Dartanian, tiene que salira blandir su espada, en defensa propia.

Cuando la descolorida y deslenguada Claudia López, vocifera a los cuatro vientos que Colombia es potencia mundial del crimen, cuando renuncia a la Alianza Verde, lanzando su imagen como la más pulcra de todos los gobernantes, En la bancada del Pacto Histórico no hubo ni un Athos ni un Porthos, que dijera “esta boca es mía” pese al papayazo que dio la exalcaldesa, pues al tiempo que se proclamaba como la incorrupta gobernante, la Fiscalía anunciaba investigación contra Ella por el presunto desvío de doce mil millones de pesos, del
metro hacia la campaña de Angelica Lozano. Peor aún es la incapacidad de recorrer a Colombia, y como en el mito bíblico, anunciar las buenas nuevas del gobierno del cambio, y organizar el desorganizado Pacto en las regiones. Siendo justo, hay muy pocas y esporádica excepciones, que de cuando en vez, hacen oír su voz, como Iván Cepeda, María José Pizarro, Wilson Arias, David Racero, y Gustavo Bolívar quien pese a ser funcionario público, a veces se viste de Aramis.

Es la hora de que en estos dos años que quedan del gobierno del cambio, el presidente pueda dedicarse a gobernar tranquilo, y de olvidarse de ser su propio Dartanian, porque sabe que tiene un ejercito de mosqueteros recorriendo el país, defendiéndolo de la infamia y la calumnia, organizando lo desorganizado, y visibilizando los muchos logros que son ocultado por la prensa nacional. Este es un llamado a todos aquellos quienes pueden hacer oír su voz, para que eleven el tono, y como decía Miguel Hernández “Que mi voz suba a los montes, que baje a la tierra y truene” . Los senadores y representantes tienen que ser más que simples congresistas para que el cambio continúe, ellos y todos a quienes nos duele la Colombia desigual y excluyente, tenemos desde ahora la obligación de ser cada uno, un escudero del cambio, corregir los errores que han impedido los triunfos regionales en elecciones pasadas, y deponiendo los interese personales, labrar la continuidad del cambio en las próximas elecciones.

En el Quindío, los líderes del Pacto, aún no se han dado cuenta que Petro ganó las elecciones en el 2022, porque están embelesados dándose codazos y patadas, buscando la candidatura a la Cámara de representantes, porque como ases que son del arte del birlibirloque, convirtieron el pronombre yo, en un verbo. Yo soy yo, tu eres yo, el soy yo, nosotros somos yo, ustedes son yo, ellos son yo, Aún nos queda la esperanza “ ESPE SALVI FACTI SUMUS” dijo san Pablo.

Una nota de cristal de: Gonzalo Osorio Toro

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