La importancia de la educación emocional en Colombia

Holbein Giraldo Paredes. Docente investigador. Universidad del Valle seccional Palmira y Universidad Libre seccional Cali. Holbein Giraldo Paredes. Docente investigador. Universidad del Valle seccional Palmira y Universidad Libre seccional Cali.
Holbein Giraldo Paredes. Docente investigador. Universidad del Valle seccional Palmira y Universidad Libre seccional Cali.
Holbein Giraldo Paredes. Docente investigador. Universidad del Valle seccional Palmira y Universidad Libre seccional Cali.

Como sociedad occidental, Colombia es muy aristotélica, en el sentido en que, nuestro objetivo de vida es buscar la felicidad, pero, paradójicamente, el país enfrenta una epidemia de enfermedades mentales. La depresión y la ansiedad son prevalentes, afectando a más del 60% de la población en algún momento, con un aumento significativo post-pandemia, especialmente en jóvenes y mujeres. Epidemia agravada aún más, por la “epidemia de soledad” que se vive en el mundo, la cual es una crisis de salud pública moderna, reconocida por la OMS, que afecta a todas las edades debido al individualismo, la tecnología y cambios sociales, causando problemas físicos y mentales graves (diabetes, Alzheimer, depresión) por falta de vínculos emocionales; afecta a jóvenes, adultos mayores y hombres.

Otras enfermedades graves como: Trastorno Afectivo Bipolar, Esquizofrenia y Demencia, y una de extrema preocupación, Trastornos en la infancia y adolescencia: Incluyen ansiedad, TDH, ideación suicida, y fobia social, con cifras alarmantes post-pandemia. Menos del 20% recibe atención profesional, lo que genera, que muchos casos tengan un desenlace fatal, el suicidio. Observemos algunas estadísticas en Colombia, en el 2019 y 2020 se registraron en el SIVIGILA 17.211 intentos de suicidio en menores de 18 años. El 2019 fue el año con mayor número de casos, 9.957, de los cuales el 74% (12.733) de los intentos registrados corresponden a niñas y adolescentes y el 26% (4.478) a niños y adolescentes. Así mismo, el análisis de datos dio como resultado que para los años 2016, 2018, 2019 y 2020, entre el 2,8% y el 4,2% de los intentos de suicidio terminan en acto suicida. Por otro lado, el DANE registró en el primer cuatrimestre de 2022 un total de 903 lesiones auto infligidas y secuelas; de las cuales, el 16,16% (146) del total de casos corresponden a suicidios en niños, niñas y adolescentes entre los 0 y 19 años de edad. De estos, 28 ocurrieron en menores de 14 años y 118 en adolescentes, entre los 15 y 19 años de edad.

Frente a este panorama tan preocupante, en hora buena, Colombia ha implementado la Cátedra de Educación Emocional a través de la Ley 2503 de 2025, que la hace obligatoria en todos los colegios (públicos y privados) desde preescolar hasta media, buscando desarrollar habilidades socioemocionales para la vida, mejorar la convivencia y prevenir riesgos psicosociales, con formación a docentes y adaptación curricular.

La educación debe responder a los desafíos de la sociedad, en un país con altos índices de enfermedad mental y de suicidio (a eso se le suma la violencia por intolerancia), una catedra de educación emocional reviste una gran importancia. Como docente universitario, considero que la cátedra se debe extender a la educación superior, los jóvenes universitarios enfrentan enfermedades mentales y suicidios, observemos algunas estadísticas: Se estima que el 44,7% de los jóvenes (entre 17 y 24 años) muestra indicios de afectaciones en su salud mental. Más del 60% de los estudiantes reportan sufrir de estrés académico severo. Además, el 26% experimenta niveles de estrés críticos específicamente al iniciar su carrera. Uno de cada cinco adolescentes y jóvenes en Colombia ha experimentado ideas suicidas. En el primer trimestre de 2024 se reportaron 205 suicidios en el rango de 18 a 28 años, consolidando una tendencia de aumento que se mantiene bajo alerta por la Defensoría del Pueblo en 2025. El suicidio es la tercera causa de muerte en personas de 15 a 29 años en el país. La educación emocional es una tarea urgente de todo el sistema educativo, y las universidades no pueden pasar por alto este llamado, de lo contrario, seguiremos siendo universidades exitosas en sociedades fracasadas.

Una nota de cristal de: Holbein Giraldo Paredes. Docente investigador. Universidad del Valle seccional Palmira y Universidad Libre seccional Cali.

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